EL SUR DE LA CÓRCEGA Y "LAS TRES LINEAS Y EL TRIANGULO" (CORSE, FRANCE).


What if you're right and they're wrong?

Fargo


Corsica (Corso e Italiano)

Corse (Francés)

Córcega (Español)

Islas de Lavezzi, Córcega
Bonifacio, Córcega

Bonifacio (Bunifaziu).


Se encuentra al sur de la Córcega.

Su fortaleza milenaria cuenta con una increíble historia y ubicación estratégica, privilegiada con una vista amplia del pueblo, desde las alturas. sumado a sus monumentos históricos, casas pequeñas y calles estrechas y empedradas, hacen de este un lugar increíble con una tranquilidad envidiable, rodeado de un increíble paisaje.

Al puerto llegan muchos turistas nacionales e internacionales, Italianos principalmente, por su cercanía con la isla de Cerdeña (Sardegna, Italia). Resulta un pueblo complicado de recorrer caminando, ya que tiene muchas subidas en sus calles principales. Sin embargo llegando al centro, las calles son pequeñas y ahí sí que resulta agradable y casi obligatorio recorrer sus pequeños pasillos caminando.




Puerto de Bonifacio


LAS TRES LINEAS Y EL TRIANGULO


Gabriel aprendió a temprana edad a satisfacer las expectativas que tenía su padre hacia él, bastaba con aprenderse el nombre de sus pintores favoritos y memorizarse un par de los argumentos de su padre, respecto a cualquier tema que se discutía con los miembros del Caviar Collective, el grupo de intelectuales al que su papá pertenecía y del cual era el líder por su destacado talento con el pincel. Gabriel podía estar toda una tarde jugando videojuegos en su cuarto, pero cuando salía a la sala, portaba un libro consigo, así se mantuvo como el orgullo de su padre, siendo hijo único. Su Padre, el Maestro Arteaga, así llamado en la comunidad artística, era un disciplinado y apasionado de su profesión, podía estar días encerrado trabajando en sus obras. Por su parte, Gabriel había ya logrado seducir a los odios de propios y extraños, replicando los argumentos de su padre en los debates de la escuela de artes. El problema fue cuando en el trabajo final de una de sus clases, entregó una pintura de una discreta o nula calidad, eso desató las burlas de sus compañeros de clase.


Cuando el Maestro Arteaga le presentó la obra de Gabriel a Don Faustino, este no reparó en ser sutil, y le mencionó que lo lamentaba, pero que parecía pintada con los pies, Don Faustino era uno de los más respetados curadores del país, odiado por su franqueza, pero respetado por su capacidad para descubrir nuevos talentos. El pasado del Maestro Arteaga en los barrios de la ciudad, salió a relucir con el puñetazo que mandó al suelo a Don Faustino, por su sinceridad y atrevimiento. En el fondo, le había dolido más esa verdad al Maestro, que el golpe a Don Faustino.

Las burlas habían llegado hasta el Caviar Collective, el grupo artístico más respetado de la ciudad, conocido por su alto nivel de exigencia para pertenecer a el, solo hijos de famosos o personas con raíces europeas, de dudosa procedencia, podían pertenecer a él. La excepción había sido el Maestro Arteaga, una historia normal, pero con un talento destacado, aunque incomodo para los miembros de menor injerencia, debido a las raíces y sus expresiones, a veces poco "correctas".


El Maestro Arteaga, envió a Gabriel un par de meses a Francia, para que tomara inspiración en los paisajes, que era el genero en que él se especializaba. Ya en Francia su padre le llamaba al menos una vez por semana, para saber cómo iban los avances de sus obras. Gabriel había comprado un par de pinceles y una tv cuando llegó a Francia, los pinceles nunca los sacó de la bolsa donde venían, sin embargo cómo ya era su gran habilidad, sabía decirle lo que quería escuchar a su padre que siempre confiaba en él. Todo el dinero se lo gastaba en vino, gusto que si había heredado de su padre, como también el gusto por las mujeres. Así es como pasaba los días en Francia. Iba a bares, conocía a chicas francesas, les hablaba en Inglés sobre sus proyectos y sus próximas pinturas.


Para que la historia fuera creíble y poderlas invitar a su departamento, había decorado todo tal cual como una replica del estudio de su padre. En el centro dejó un caballete, con una lienzo y pintó tres lineas y un triangulo, para hacer parecer más real el set de pintor. Ellas quedaban fascinadas de inmediato y así las seducía. Una de ellas, se llamaba Rosette, y también era pintora, cuando entró a su departamento, quedó sorprendida por aquellas tres lineas con el triangulo. Él pensó que era una broma, ya que lo había hecho casi sin pensar. Por su parte el Maestro Arteaga necesitaba demostrarse a sí mismo, y a su Caviar Collective que su hijo no era un falto de talento como los demás miembros.


El Colectivo buscaba a todas luces exhibir a Gabriel como un fracasado, no por él, si no por el Maestro, había un cierto placer perverso en ellos al ver un punto débil en el Maestro Arteaga. Así que decidieron pedirle a Gabriel que enviara una obra, así la expondrían como sorpresa para su padre en la inauguración de su próxima muestra sobre los paisajes de sur del país.


El día de la inauguración, el colectivo esperaba el fracaso rotundo de su hijo y por consecuencia el morbo de ver caer a un grande del arte. El Maestro Arteaga como siempre, tenía fe en su hijo, aunque a veces se preguntaba si no solamente era un papá que quería lo mejor para su hijo, pero no sabía cómo su hijo lo podría conseguir por su propia cuenta. En la sala principal estaba un enorme cuadro cubierto con una tela, uno de los miembros del colectivo presentó el cuadro, cómo el heredero del Maestro, con un cierto aire de sarcasmo, el cual obviamente el Maestro Arteaga lo percibía, pero para él era importante mantenerse firme y confiado. Después de la introducción jalaron la tela, y la sala se quedó en silencio, la obra tres lineas y un triangulo resultó una vergüenza para el Maestro Arteaga, cuando la vio sintió ganas de desaparecer del lugar inmediatamente, sintió un aire frío y pensó que habían ganado en la disputa del ego, sus colegas del colectivo. Pero sorpresivamente, sin pensar que esto fuera bueno, la sala completa aplaudió a la obra de Gabriel Arteaga. Por primera vez en muchos años, volvió a sentir que el traje le apretaba, acompañado de un olor extraño en el ambiente, como sí hubiese dejado la puerta del baño abierta.


Pueblo de Bonifacio

Islas de Lavezzi

Porto-Vecchio

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