DE LOS ÁNGELES Y PUERTAS CERRADAS (PUEBLA, MÉXICO).

"Por el bulevar de los sueños rotos

Desconsolados van los devotos".

Por el Boulevard de los Sueños Rotos - Joaquin Sabina




PUERTAS CERRADAS



Con lo que ganaba chambeando en los maizales de Don Aurelio, apenas si ajustábamos para pagar el cuarto y para comer, los chamacos, mi mujer y yo. Parecía que la cosa se pondría canija cuando los chavos de la camioneta le pegaron dos tiros en la cabeza a Don Aurelio, casi me desmayo cuando me encontré bien tieso al pobre dentro del contenedor del maíz. Nunca quizo jalar con los de la camioneta a sembrar otras cosas, y que se lo truenan de buenas a primeras.


Al otro día también a mi casa fueron a dar los de la camioneta, yo pensé que me tocaba la misma que a Don Aurelio, pero fue para ofrecerme chambear con ellos sembrando, -nomás es sembrar otra planta, y te llevas más feria- entre la feria y por no terminar igual que Don Aurelio, le entré. La mera verdad si pagaban bien, hasta lavadora y televisión le compré a mi mujer. Si Don Aurelio no se hubiera puesto tan rejego, otro cuento sería, lo bueno es que él vivía solo, que Dios tenga en su Santa Gloria al buen hombre.


Los de la camioneta traían una troca diferente cada día, yo ni manejar sabía. Me dijeron que había un jale, nomás tenía que llevar una de esas trocas a la ciudad, me iban a dar otra, y de regreso al pueblo. La verdad yo a esas chambas les tenía miedo, al Eduberto se lo quebraron haciendo un encarguito de esos. El problemón se nos vino cuando tuvieron que llevarse de urgencias a mi hija la Camila, desde que nació salió bien flaquita, y se nos enfermaba bien seguido, el doctor nos dijo que teníamos que llevarla a la ciudad y operarla lo antes posible, traía quien sabe que cosa en los pulmones.


Mi cuñado me dio unas clases de manejo, no estaba tan complicada la cosa. Al otro día me lance con la troca a la ciudad, del pueblo era como 4 horas de carretera, los paisajes están bien chulos, me puse música para relajarme y cantar un rato. Iba pensando que ni estaba tan complicado, que me iba a caer una buena feria y hasta me paseaba por la ciudad. La próxima hasta me ando trayendo a mi mujer y a los chamacos, pensé.


Ya entrando a la ciudad me frené a echarle un ojo a las instrucciones que me habían escrito, no estaba tan complicado, sin contratiempos llegué al atardecer al terreno donde tenía que encontrar al tal Guantes, que íbamos a intercambiar trocas y de regreso. Apenas llegué, vi venir una troca a lo lejos, se frenó casi enfrente de mi y bajaron tres hombres, al parecer el de sombrero era el Guantes, se acercó uno de los otros dos y me dijo que me bajara y que le diera las llaves, abrieron la cajuela y le hicieron una seña al patrón, el patrón pasó a mi lado nomas viéndome de reojo, si me puse más nervioso de lo que ya estaba, yo nomás dije -así cómo me la dieron la traje- luego piensan mal de uno. Después de revisar la cajuela, regresaron y me dijeron que me subiera en la parte de atrás de la camioneta, que me iban a llevar a la salida, -acá está muy peligroso a estas horas-, me subí sin ponerme muy rejego y que me tapan los ojos, de ahí nomás sentí madrazo en la cabeza.


Apenas pude abrir los ojos, vi las puertas gigantes de la iglesia, estaban cerradas, ni sé cómo le hice pero pude entrar así nomás. Me recosté en una de las bancas, afuera se escuchaban las ambulancias, pero ni caso les hice y seguro ni la troca me dejaron. El susto que me pegó el sonido de las campanas, el sol que pasaba por el vitral de la virgencita, me daba directito en los ojos. Me eché toda la misa, y dije -terminando me regreso al pueblo-.


Cual va siendo mi sorpresa que cada que intento salir del condenado patio de la iglesia las puertas están cerradas, cuando voy a hablar con el padre, no me escucha, y en misa cuando damos la paz, nadie me da la mano, sabrá Dios por que no puedo salir de aquí, yo tengo que ir con la Camila para traerla al Hospital. Siempre nos imagino los domingos comiéndonos una helado o unos esquites en las banquitas del parque. ¡Ya que abran las puertas!.





Centro de Puebla


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